Las huertas medievales del Generalife volverán a lucir el color de las flores del azafrán gracias a un proyecto de la Alhambra para reintroducir este cultivo, una apuesta por recuperar cultivos de época nazarí por la que se han sembrado 200 metros cuadrados con 80 kilos de bulbos de la DO de La Mancha. El color morado y el peculiar olor a azafrán volverán el próximo año a las huertas medievales del Generalife, que recuperarán así uno de los cultivos más antiguos de la humanidad gracias a una iniciativa que se enmarca en la línea de potenciar el monumento nazarí con el mimo a su flora, su fauna y el patrimonio ambiental de la fortaleza.

Los técnicos del Servicio de Bosques, Jardines y Huertas del monumento, el más visitado del país, han comenzado hoy la siembra de 80 kilos de bulbos de esta especia, utilizada como condimento, fragancia, para elaborar tintes o con fines terapéuticos, y que ocupará 200 metros cuadrados de la conocida como Huerta Grande. El director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Reynaldo Fernández Manzano, ha recordado que el azafrán fue un cultivo clave en el Reino de Granada, especializado en “productos de lujo” como la seda, la artesanía o los frutos secos, con los que pagaba las 12.000 doblas de oro al Reino de Castilla en concepto de impuestos.

El Patronato recuperará así un producto que se exportó de Asia y que sirvió, entre los siglos XII y XV, para cumplir con Castilla, reino del que Granada exportaba productos como el trigo. La Alhambra, que ya ha reintroducido otras plantaciones como los olivos o los granados amargos centenarios, ha contado con la colaboración de la Universidad de Córdoba y los bulbos donados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO) de La mancha. El gerente de esta DO, Pedro Pérez, y el agricultor y patrono de la misma entidad, Santiago Alberca, han marcado esta semana las pautas para sembrar los 200 metros cuadrados destinados al azafrán en la Alhambra, a la que volverán para asesorar en su recolección, secado y envasado.

 

 

“El proyecto se enmarca dentro del convenio de colaboración con la Universidad de Córdoba para la recuperación de formas de cultivo andalusíes y de reintroducción de variedades tradicionales e históricas”, ha recalcado Fernández.

El monumento destinará este mes de septiembre a preparar el terreno con un despedregado, a nivelar la zona y a crear los surcos en los que han comenzado a plantarse los bulbos o cormos de azafrán.

Azafrán manchego

La responsable de Bosques, Jardines y Huertas, Catuxa Novo, ha explicado que la Denominación de la Mancha ha colaborado con la cesión de los bulbos, que comenzarán su floración en otoño para poder extraer tres filamentos rojos de cada uno de sus características flores moradas. Será necesario secar los filamentos para poder conservarlos y esperar aún un mes más para que la especia adquiera sus cualidades gustativas, un secado que seguirá los consejos tradicionales de los expertos de La Mancha para lograr un azafrán de la más alta calidad.

El bulbo normalmente permanece en la tierra durante cuatro años para pasar después a la fase del tostado, una etapa determinante en la elaboración al ser un proceso en el que la cualificación y la experiencia del personal que lo realiza son decisivas. Originaria del extremo oriental del Mediterráneo y sudoeste de Asia, el azafrán fue cultivado por primera vez en el entorno de las islas del Egeo (Creta), aunque también existen referencias del cultivo de la especie en el antiguo Egipto.

 

 

Gran importancia

En el siglo X adquiere una gran importancia en al-Ándalus, como reflejaron los textos agrícolas andalusíes de autores como Ibn Bassal, al-Tignari, Abu I-Jayr e Ibn Luyun, entre otros, que recomendaron su uso tanto en gastronomía como en medicina o para cosmética.

Actualmente y pese al riesgo de desaparición en la década de los noventa, España es el segundo productor de azafrán a nivel mundial y su principal uso es gastronómico.

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