| Breve Descripción del monumento
Torre-palacio situada en la muralla este, entre la Torre de la Cautiva y la Torre del Cabo de la Carrera, es una construcción de dos plantas atravesada por el foso y el adarve, y a la que se accede a través de un pasadizo que presenta una bóveda de mocárabes, pintada imitando ladrillos, única en la Alhambra. Este pasadizo conduce a una sala central rectangular, que posee cenadores en los lados menores, y sobre ella se encuentra una linterna cubierta de mocárabes. Alrededor de esta sala central, se abren ventanas al exterior situadas en tres salas laterales, estrechas y rectangulares. De estas tres, la que corre paralela a la muralla es mayor que las otras dos, y presenta dos arcos festoneados que permiten el paso hacia unas alcobas.
Historia del monumento
Es la torre mejor conservada. Buen ejemplo de lo que es una vivienda andalusí con todas sus comodidades. Es un pequeño palacete con bancos a la entrada para los eunucos, patio interior con alcobas, entrada en recodo, fuente en el centro, ventanas a la Naturaleza (en este caso, el Generalife), piso superior para las damas. Arriba, terraza. El techo era de mocárabes y desapareció en un terremoto. Curiosa bóveda de entrada.
En este pequeño palacio encontramos una referencia para conocer cómo eran las viviendas aristocráticas árabes. En el siglo XVI se llamaba a esta torre de Ruiz y Quintarnaya, por ser éste el nombre de su habitante. A partir del siglo XVII debe su nombre a la leyenda de Washington Irving sobre las princesas Zaida, Zoraida y Zorahaida. La decoración que cubre esta torre es la más moderna de la Alhambra, y demuestra el decaimiento del arte nazarí, con motivos «pobres y repetidos», según Torres Balbás.
A destacar: Su diseño y organización arquitectónicos en el interior.
Un juego de contrates: la desnudez exterior y su riqueza interior. La Torre de las Infantas es uno de los casos más significativos del sorprendente contraste entre la sobriedad exterior y la riqueza arquitectónica y decorativa interior. Partiendo del volumen exterior sencillo de esta torre, con un paramento liso interrumpido únicamente por los vanos de las ventanas, se crea en su interior una gran complejidad volumétrica a través de la distribución de espacios y de la riqueza decorativa por medio de azulejos, yeserías y cubiertas. En poco espacio interior se concentra una abrumadora decoración que reviste una insospechada complejidad arquitectónica. Es un ejemplo de la gran habilidad de la arquitectura nazarí para conseguir el máximo aprovechamiento de un espacio en su interior.
Tras la obligada entrada con pasillo en triple recodo, y donde tenemos una pequeña bóveda de grandes mocárabes pintadas de rojo, se nos presenta el interior con una habitación central o patio rodeado de estancias o alcobas con ventanas hacia el exterior. Este patio está centrado por una fuente moderna, como también lo es la cúpula de madera que la cubre y que sustituye a una posible bóveda de mocárabes. Las habitaciones superiores se distribuyen en torno a este patio.
«¡Tú que entras, párate por Dios, contempla cuánto luce beldad perfecta y rara!
A tus ojos da suelta en mis encantos; de madera de olor nos mandan soplos.
Mas la gracia -dirás, verdad si buscas está en los moradores, no en la casa.»
(Poema antesala de la Torre de las Infantas. Traducción de Emilio García Gómez)
Aforo: máximo 25 personas
Sobre las torres-palacio. Esta Torre de las Infantas supone un claro ejemplo de torre-palacio o qalahurra al igual que la cercana Torre de la Cautiva. Se trata de pequeños palacios a modo de torre autónoma que irrumpen en los lienzos de las murallas, sobresaliendo menos esta Torre de las Infantas, lo que se ha interpretado como una búsqueda de mayor seguridad.
Las torres estrictamente militares estaban separadas del recinto urbano por la calle de ronda, de manera que el adarve discurría por encima de la muralla sin comunicación posible con la ciudad, además del paso obligado de este adarve por la habitación interior. Por el contrario las dos torres-palacios salvan esta calle mediante un puente o arco mientras que el adarve pasa por un túnel inferior al nivel del piso principal de las torres. De esta manera, la guardia que circulaba por el adarve pasaba por debajo de las torres-palacio sin molestar a los habitantes de estas torres.
A diferencia de la Torre de la Cautiva, la Torre de las Infantas no sólo monta por encima del adarve sino también sobre el camino de ronda o foso.
Bibliografía
• Granada en tus manos. Alambra y Generalife. Autor: Carlos Vílchez Vílchez. Ideal – 2006.
Electrónica:
• http://www.alhambradegranada.org/historia/alhambraTInfantas.asp
• http://www.juntadeandalucia.es/averroes/recursos_informaticos/ andared01/alhambra/torres/torinfantas.htm
• http://es.wikipedia.org/wiki/Alhambra#Torre_de_las_Infantas
• http://www.alhambra.org/esp/index.asp?secc=/alhambra/agenda_cultural/espacio_del_mes
• http://www.legadoandalusi.es/legado/contenido/rutas/monumentos/1527.htm
|